domingo, abril 02, 2006

El Chivo según Lucho Llosa


Me habían advertido que este film no parecía pertenecer a quien antes dirigió El Especialista y Anaconda. Acudí a la sala de cine con un ánimo inusual, teniendo en cuenta que siempre me desilusiona ver la adaptación cinematográfica de un libro que me gustó mucho, y en este caso, el retrato que Vargas Llosa hace del dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo me pareció de lo más entretenido.

Ahí en la gran pantalla estaba Urania Cabral en la piel de la genial Isabella Rosellini, con unas cuantas apariciones contundentes que me hicieron desear verla mucho más seguido. El guión de Augusto Cabada, el propio Lucho Llosa y Zachary Sklar no lo permitió y dio más extensión a la performance de la versión adolescente de Urania Cabral, encarnada por Stephanie Leonidas, una joven actríz inglesa que se mantiene en una actuación impecable, sobre todo en la escena de la violación.

Y es que el casting es lo mejor de esta película de Luis Llosa, que cuenta la historia de los últimos días del dictador y los recuerdos de Urania Cabral, la hija de uno de los allegados a Trujillo y quien regresa a República Dominicana 35 años después de que el "Chivo" marcara su vida para siempre.

Tres tiempos y tres perspectivas: Primero la de Urania Cabral, luego el de los últimos días que preceden a la caída del dictador y finalmente el lado de los conspiradores, esperando el momento preciso para asesinar al Chivo.

La obra cumple, pero no es una cinta extraordinaria. Se nota que tantos años de efectismo y producción al gusto hollywood sirvieron al menos para darle un sólido oficio a Llosa quien logra ahora una obra ambiciosa en producción, pero sin riesgos, lo cual se nota en el manejo de fórmulas audiovisuales convencionales y una fotografía bastante sobria. Digamos que todo lo que funciona, ahí está.

El cubano Tomás Milián encaja bien con el personaje del Chivo, antipático de principio a fin. Igualmente convincente resulta el actor Juan Diego Botto al interpretar al joven teniente escolta del dictador que cambia la fidelidad absoluta por una ira igualmente intensa. Al final de algo estoy segura: si Llosa no hubiese apostado por este bien logrado casting, el resultado hubiera sido plano. Los actores en esta película han sabido imprimirle la dosis perfecta de talento para hacer que algunos momentos demasiado planos que preceden al desenlace, muestren brillos y matices que me permitieron estar alerta y expectante durante toda la función, la última disponible en el cine Primavera. Sin duda la mejor obra de Luis Llosa y un gran paso para el gran Cabada, a quien quisiera ver de una vez con su propia película -Muriel- que aún no se estrena.

1 comentario:

verolindapechocha dijo...

La vi ayer y me gustó mucho. Una excelente adaptación de una muy buena novela.