viernes, julio 14, 2006

Prescindible o Imprescindible?




Es interesante que alrededor de una película mediocre como “The Chronicles of Riddick” y a partir de un par de opiniones de JL, se me haya ocurrido escribir algunas ideas alrededor de lo bueno y lo malo en un film. O si le quieren agregar sustancia, que diferencia a una buena película de una mala y que nos hace separar una de otra, antes de pagar nuestra entrada.

Como algunos de los miembros del staff saben, soy algo complicado para seleccionar películas. Dispongo de poco tiempo para ir al cine y no precisamente a causa del trabajo, a veces los enanos son un poco esclavizantes. Por eso elijo lo que hay que ver obligatoriamente en la pantalla grande y dejo para el DVD casero y piratón lo que no es imprescindible. Primera pregunta: ¿Qué es obligatorio? Y ¿cuáles son los requisitos para clasificar algo como prescindible?

Pienso que antes de hacer una tabla de requisitos o prerrequisitos si lo prefieren, primero debemos pensar en lo que esperamos de una película:

- De un director reconocido (por su buen trabajo, no por los millones que se gastan en sus películas) espero una buena película. Si la película incluye un par de nombres importantes, espero una performance imperdible. Para sacarme esa duda tengo que ir al cine, no pensar en lo que dijeron tal o cual crítico de una película determinada. Eso no significa que una película es buena per se solo por la presencia del director X o el actor Y sino que el hecho de contar con una trayectoria reconocida le dan cierto interés a los nuevos trabajos que ambos puedan realizar.

- Si se trata de una ópera prima o una pela independiente, existen ciertos elementos que pueden ayudarnos a decidir nuestra visión: Participación en festivales, trama y temática novedosas, elementos narrativos sugerentes e inusuales o simple y llanamente una subjetiva curiosidad. La abundancia de foros, web´s y blogs dedicados al cine es una buena alternativa para conseguir información importante sobre el trabajo independiente que se produce constantemente en todos lados y que merece ser visto. El mainstream moriría de fórmula sino apareciesen cada cierto tiempo directores independientes que con franciscanos presupuestos y producciones semi-artesanales construyen verdaderas películas de culto.

- Las dos anteriores premisas valen para lo que podríamos calificar como “buen cine”. La consecuencia de la visión de este tipo de películas (independientemente del resultado global de las mismas) ya es una suerte de balance personal. Si la película tiene aspectos interesantes pero ha sido apaleada por la crítica pues es fallida en su conjunto, a mí me importa un muérgano; lo que me interesa es el aporte que los elementos o el todo de esa película le brinda a mi universo personal. Al final puedo hacer lo que me de la gana con mis 12 ó 15 soles ¿no? Recuerdo que “El Paciente Inglés” fue analizada por el prestigioso semanario alemán “Der Spiegel” como un cínico alegato pro-nazi que nos quería contrabandear con imágenes extasiantes un mensaje de redención para los colaboracionistas de la 2da guerra mundial. A mí la película me impactó visual y estéticamente (físicamente también, no me libré de los lagrimones y morocos de la persona que estaba a mi costado, mi pareja de entonces ya se había deshidratado lacrimosamente al otro lado) y captó mi interés de sobremanera. Si me hubiese dejado llevar por la reseña del prestigioso semanario me debería haber ahorrado el dinero. Felizmente, el concepto de subjetividad salió en mi auxilio y reparé en que la crítica de cine cuando trasciende el análisis de los aspectos estrictamente cinematográficos y hace énfasis en las interpretaciones y elucubraciones personales del crítico es tan respetable (y olvidable) como cualquier otra opinión y no debe servirnos de impedimento para seleccionar una película.

- El cine fue concebido en sus orígenes como un vehículo de entretenimiento y no como un fin con pretensiones artísticas en si. Su permanente y trepidante evolución lo convirtieron más que en el séptimo arte en una suma de todos los existentes y más recientemente, en un compendio y muestrario de todas las tecnologías en boga. El “buen cine” no solo es el que cumple con los exigentes cánones de realización y estética que algunos propugnan machaconamente que toda película debe tener. También es el que logra entretener al espectador y sustraerlo eficientemente de su atmósfera cotidiana para llevarlo a otra realidad, no para dejarle un mensaje que le va a cambiar la vida sino más bien para hacerle olvidar por 120 minutos la suya propia. Muchas películas pueden cubrir muy eficientemente ese rol sin llegar a ser consideradas obras maestras de la cinematografía. Algunas películas de Vin Diesel son el mejor ejemplo de esto. “XXX” y “A Man Apart” son ejemplos de películas que cinematográficamente no llegan a una estrellita en cualquier rating pero cumplen con la función básica y primigenia de entretener mediante la sofisticación de recursos, una trama irreal y un protagonista que sin generar mayores emociones nos llega a transmitir a punta de tabazos y puñetes su código vivencial. Como dato curioso habría que agregar que por su mejor actuación (como el soldado Adrian Caparzo en “Saving Private Ryan”) Diesel solo cobró algo más de U$100,000 mientras que por su “Chronicles of Riddick” cobró la friolera de… U$11’000,000. Una constatación que nos deja el cine: No siempre el artista mejor pagado es el más competente.

Regresemos un poco al tema original: ¿Cómo decido entonces que es de visión obligatoria y que puede ser considerado como prescindible? Asumamos que existe un cierto consenso sobre las películas que son consideradas obras maestras o de visión imprescindible y que sobre eso no hay mucho que discutir. Y no estamos hablando de reconocimientos como el Oscar. Scorsese, un tipo que tiene 3 o 4 PELICULONES en su haber nunca lo ha recibido como director. Todo ha sido premiado en sus películas, los actores, el guión, la música etc., etc., menos la dirección. Otra constatación interesante: No todo lo que el Oscar premia es necesariamente bueno.

Pensemos entonces que uno, al igual que en la literatura, debe empaparse un poco en la visión de las películas consideradas a lo largo de la historia del cine como imprescindibles. No necesariamente nos van a gustar y puede que nos tome dos o tres veces el poder apreciarlas en su cabal dimensión. Pero su visión nos va a permitir comprender mucho de lo que viene despues. Al igual que en la literatura y la música, el cine moderno esta plagado de referencias estéticas y de factura, que vienen de más atrás y que sumadas a la impronta del realizador y a los avances tecnológicos nos dan la posibilidad de darle nuevas lecturas a los mismos elementos de siempre: amor, pasión, traición, destino, incertidumbre sobre el futuro, el hombre y la exploración del universo y de si mismo como ejes creativos de infinitas tramas.

Es obvio que mucha gente no tiene como predilección el ir al cine a devanarse los sesos. Quiere entretenerse y punto. Hay que respetar esa voluntad pues de una u otra forma la gran mayoría de concurrentes al cine en el mundo va a entretenerse y a olvidarse de su vida por un par de horas como decíamos líneas arriba. ¿Qué requisitos debe tener una película para ser considerada entretenida o interesante? No es un secreto de los arcanos, bastan un par de regulares actuaciones, una pizca de carne en el gancho, algunos efectos especiales cumplidores y una trama y realización que enganchen al espectador de principio a fin. ¿Este cine puede ser considerado prescindible? Para algunos sí, para la gran mayoría de gente no. ¿Es esto malo? No en esencia, lo criticable es quizás que el marketing, esa gran ciencia que trata de gobernar nuestros actuales días diciéndonos subliminal o directamente que debemos consumir pretenda inventarle virtudes a budines infumables que no tienen ningún mérito o que no tienen tantos como pretenden hacernos creer.

En síntesis, lo que para mí puede ser entretenido puede ser intragable para Yayo. Lo que puede ser sublime para Vero puede ser regularcito nomás para mí (y viceversa, claro está). Y pueden seguir los ejemplos infinitamente. Hace algun tiempo tuvimos una diferencia sustancial de opinión con Vero en referencia al cine de Sofía Cóppola. A Monich y a mí nos agrada. A Vero sus películas le parecen pastruladas con aspiraciones y desesperantemente lentas. ¿Cuál es el punto entonces? Lo pienso, con el beneficio de la distancia, y lo entiendo mejor. A todos no nos entretiene lo mismo, consideraciones estéticas al margen. Yo podría ver cinco veces más “El Arca Rusa” mientras que a Vero la sola mención de ese título le produce una somnolencia de las profundas. JL y Leuzor deben estar de plácemes con “Código 46” mientras que a mí no me meten ni a patadas a ver una película de ciencia ficción.

¿Cómo separar el trigo de la paja entonces? ¿A qué película asistir y cual no debemos ver de ninguna manera? Nuevamente la literatura al salvataje. Hay tantos libros por leer y el conocimiento humano es vasto en tantos campos que no nos alcanzaría la vida para poder cubrir todo lo que merece la pena conocer. Igual es el cine. ¿Qué hacer? Evitar perdernos los clásicos, informarnos en forma abierta y desprejuiciada de lo nuevo que se produce pero por sobre todas las cosas, identificar que es lo que nos satisface y gratifica en una película para poder cumplir con el propósito básico para el que el cine fue creado: entretenernos a pierna suelta.

1 comentario:

verolindapechocha dijo...

De gustos y colores... Lo cual es bueno xq sino el mundo sería verdaderamente aburrido. Ahora, pienso que una buena forma de informarse previamente es leer la crítica de alguien con quien ya hayamos coincidido antes. Alguien en quien confiemos.

El Arca Rusa... ZZZzzzz. Los que estén de acuerdo con este statement son de los míos ;)