domingo, noviembre 26, 2006

Volver a Penélope

Es inútil tratar de comentar esta película obviando su contemplación. Pues la película no solo es un trabajo de notable factura del director español, también es una constatación del encumbramiento de Penélope Cruz como contraparte ibérica de Sofía Loren en "Una Giornata Particulare” y su coronación como suma sacerdotisa del universo de chicas Almodóvar.






Pero dejemos por un momento la idolatría por Penélope y desgajemos un poco al reciente fruto de la febril imaginación de Almodóvar. Volver nos cuenta magistralmente una historia que en otras manos podría ser sustancia de un vulgar folletín o de un infumable culebrón. Raimunda (Penélope Cruz en una actuación soberbia) es una madre soltera que comparte su vida con un sujeto de ralos ingresos y peor educación. No es feliz con su existencia y sin embargo tiene un impulso vital que la anima a continuar braceando en un mar grisáceo de permanentes vicisitudes y escasísimas alegrías. Su hermana Sole (Lola Dueñas en performance muy similar a la de Verónica Forqué en "Kika") vive en las nubes luego de haber sido abandonada por su marido y regenta una peluquería clandestina en su piso madrileño. Paula (Yohana Cobo, reciente fichaje del director) es la hija adolescente de Raimunda quien completa el trío inicial que comparte una cotidianeidad abundante en frustraciones, estrecheces y recuerdos difusos que duelen en vez de reconfortar. Un par de visitas al pueblo en donde se criaron activan no solamente los recuerdos más vívidos de su pasado -que más que añoranzas son recuerdos que angustian- sino que establece además inquietantes vínculos entre instancias tan disímiles como cercanas en la película. Pasado y presente, vida y muerte, imaginación y realidad, humor, amor y dolor se entrelazan armoniosamente y van construyendo una expresión coral femenina tierna e irreductible. Los hombres no existen en esta película, son meras comparsas en determinadas situaciones. Baste decir que el rol masculino más preponderante es…un cadáver, el cual debido a su condición la pasa convenientemente oculto durante toda su participación.



El eje sobre el que gira la historia es la presencia magnífica del personaje de Raimunda. El contrapunto que se origina entre ella y su madre Irene (notable Carmen Maura) representa el clímax esperado que supone no solo el punto de quiebre en la película sino también la punta que empieza a desmadejar el ovillo y a develar un secreto de familia celosamente guardado durante muchos años. Y este diálogo esclarecedor que tarda mucho en pasar de un tono ríspido a uno más íntimo y abierto no solo cierra una herida abierta en los corazones de Raimunda y de su madre; es un intercambio que reúne afectos y genera el retorno de una confianza que parecía irremediablemente perdida. Y eslabona gracias al talento del director todos los ámbitos aparentemente disímiles entre los que transitaban disfuncionalmente los personajes durante el discurrir de la historia.



El mérito de Almodóvar radica no solamente en el manejo y reconstrucción de la historia y sus circunstancias a partir de la insólita interacción entre sus personajes. La estética algo chirriante a las que nos tenía acostumbrados ha sido reemplazada por planos sugerentes que compartimentan los ámbitos y situaciones que la componen. Así, el pueblo manchego de puertas cerradas que alberga la historia inicial de la familia es un rehén en tres tiempos del viento que invade todos los espacios disponibles y habitables. Si en “Seven” de David Fincher la lluvia es el personaje que nos acompaña durante toda la cacería de un psicópata en esta película el viento es el que se encarga de delinear las marchas y contramarchas en la vida de este rincón olvidado. Notable es también la escena del plano aéreo del cortejo funerario. Una paleta de luz, blanco, negro, vida y muerte que pone en evidencia la maestría del realizador para transmitirnos sin mediar palabra alguna la esencia de un momento en particular.

Y aunque la madurez y la maestría se encuentren perfectamente decantadas en esta historia no podemos dejar de encontrar sellos inconfundibles de la factura del manchego. El momento musical que encierra una doble connotación en un mensaje de vieja data, el lenguaje directo y sin ambages de sus principales protagonistas, seres que demuestran sus emociones sin elusiones discursivas y con una expresividad emocional que no necesita de palabras para poder ser entendida. Y por sobre todas las cosas, el perfecto retrato del imaginario emocional femenino que solo Almodóvar es capaz de retratar mezclando en dosis adecuadas humor, amor, dolor, verdad y ternura.

De visión obligatoria, Volver es una agradable constatación de la madurez de un cineasta que demuestra su capacidad de permanente reinvención sin perder las características que han hecho de su cine y de su particular sensibilidad para recrear el universo femenino una marca mayor. Y es también un retorno de Penélope Cruz al cine de autor, a sus raíces hispanas y al espacio de donde nunca debe volver a salir.

Salvo que sea para venir a buscarme.

viernes, noviembre 24, 2006

Tiempos de Cine 2006 en Trujillo


Por quinto año consecutivo, la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Privada Antenor Orrego de Trujillo viene organizando desde el 23 hasta el 25 de noviembre el Encuentro de Cine Peruano "Tiempos de Cine 2006".

Humberto Saco, Rosa María Oliart y Nathalie Hendricks son quienes hasta ahora han abierto el ciclo de conferencias. Luego se sumarán Roberto Benavides, Eduardo Mendoza y Jorge Vignati.

Algunos temas:
  • Cine documental
  • Estretagias de producción y financiamiento
  • Sonorización
  • Edición
  • Dirección
  • Proyección de cortos nacionales
Si no pudiste venir y no quieres perderte ningún detalle, te comento que por segundo año consecutivo, BLOGSPERÚ le da cobertura al evento - además de figurar como auspiciador - creando un blog y haciendo la cobertura al momento con videos, entrevistas, fotos y demás. El blog es Tiempos de Cine 2006.

Aquí una perlita.

Su blogger servidor junto a Humberto Saco, Rosa María Oliart y Nathalie Hendricks

lunes, noviembre 20, 2006

Hedwig and The Angry Inch

¡Diantres! Si Michael Morrinson lo hizo, ¿por qué yo no?

¿No tienen acaso arrinconada en una esquina de vuestra psique alguna lista con las películas que se han negado a ver porque... porque... pues bueno, porque no les dió la gana ver precisamente esas películas que todo el mundo decía que tenían que ver? ¿Y no se sienten, de alguna forma misteriosa, orgullosos de que así sea pues es vuestra prueba de no "estar siguiendo la corriente"? Michael Morrison tenía la suya. Incluía seis películas muy famosas. Y de un solo tirón la tiró al tacho. Aquellas seis películas eran los capítulos I al VI de la saga de "La Guerra de las Galaxias" que Morrison se chupó de un cocacho en una "Maratón Star Wars" de Cinemax.

Así que el pasado viernes me dije a mí mismo: si Michael Morrinson lo hizo, ¿por qué yo no? Y me senté a ver "Hedwig and The Angry Inch", un famosísimo musical de culto basado en la obra teatral off-Broadway del mismo nombre, que había evitado ver por años.

¿Por qué no la quise ver antes? Pues por culpa de Nicole Kidman. Después de aquel maravilloso musical de Baz Luhrmann que con canciones de Nirvana, David Bowie, The Police, Queen y otros, le dió luz y color al romance de un poeta con una bailarina de cabaret, ¿cómo sentarme a ver cómodamente la historia de un transexual narrada con canciones punk de autoría desconocida?, ¿una película de culto entre los amantes de The Rocky Horror Picture Show, otra película que me he negado a ver hasta el día de hoy?, ¿un musical con nombre de película porno, estrenado el mismo año que Moulin Rouge? No. No podía hacerle eso a la bella -y recientemente divorciada- Nicole. Hacerlo sería como traicionarla. Y, quien sabe, quizá perder mi oportunidad de reemplazar a Tom Cruise...

Pero los años pasan -y pesan- y, habiéndose casado Nicole con un cantante de música country a mediados de año (¡Un cantante de música country! ¡Por qué, Nicole!), no me quedó más que despertar de mi sueño y comenzar a romper, poco a poco, aquellas promesas que le hice secretamente.

Como aquella de no ver (ni disfrutar) "Hedwig and The Angry Inch"...

Así que gracias a Michael Morrison y a Keith Urban (el nuevo Sr. Kidman), armado de valor, de una bandeja de pop-corn hecho en casa, y de una botella de Fanta Plátano (sí, aquí tenemos Fanta Plátano), me senté en casa frente al televisor a tachar una de las películas de mi lista.

Y, ¿saben qué? Me alegro haberlo hecho...

La película narra la historia de Hedwig, vocalista transexual de la banda punk "The Angry Inch", mientras se encuentra en el proceso de búsqueda de su otra mitad, y muestra como, en el camino, y sin proponérselo, se encuentra a sí mismo. A diferencia de musicales como "Grease" o "La Novicia Rebelde" en que los personajes no hablan sino cantan (y con ello te enteras que estás dentro de una fantasía), en esta película los personajes conversan hablando (como lo haríamos tú y yo, como lo estamos haciendo ahora) y la música es dejada para las presentaciones en vivo de la banda, dándole una sensación mucho más real a la historia (esta historia me la creo). ¿Por qué es un musical entonces? Pues porque estas presentaciones ocupan más del 60% de la película y porque te enteras, gracias a ellas, la historia de Hedwig (y el porqué del nombre de su banda), sus recuerdos, sus fantasías, sus sueños, sus temores, sus penas y sus amores. Una historia que, si bien es interesante ella misma (a pesar de pecar muchas veces de pretenciosa), resulta tremendamente potenciada gracias a la música...

Es que la música, ¡ah, la música!, en esta película es realmente extraordinaria. Mucho, muchísimo más de lo que esperaba. Si mientras veía Moulin Rouge tarareaba las canciones que escuchaba, luego de ver Hedwig me quedé tarareando sus melodías ¡una vez terminada la película! (y por muchos días más). Así de intensas son. Así que lo primero que hice al terminar la película fue buscar en internet el nombre del cantante para comprar el soundtrack... Y, ¿saben qué? Pues me enteré de aquello que los fanáticos sabían desde el comienzo: John Mitchell, el actor que interpretó a Hedwig, CANTÓ todas las canciones. Y no, no hacía lip-synching sobre música pre-grabada: efectivamente cantaba cada canción mientras la escena era filmada. Como dirían mis amigos colombianos, ¡tenaz! ¿Quién más hace esto? Ni siquiera cantantes profesionales lo hacen durante la filmación de sus videos (y ni que decir de los cantantes enlatados de Televisa, que ni siquiera cantan durante sus conciertos). Con esto, sin lugar a dudas, Mitchell se ganó muchos puntos en mi ranking.

¿La actuación? Bastante buena, por cierto, pero me dejó con ganas de ver la obra en el teatro. Esta historia, efectivamente, nació sobre las tablas y, aunque fue llevada con honores a la pantalla grande, exhuda por cada poro su origen teatral. La escena del "car-wash", por ejemplo, me hubiese sorprendido muchísmo más de haberme ocurrido a mí o a una persona sentada a pocos asientos del mío (Y que me perdonen quienes no han visto la película por no explicar la referencia, pero prefiero dejarlo así para que la disfruten al verla). En algunas escenas Hedwig se dirige a los actores que hacen de público y te deja con la sensación de que estos diálogos serían sabrosísimos en vivo y en directo. Y la canción de cierre... ¡la canción de cierre! Pues ella te dejaba tal sensación de que se estaba terminando la función, que casi me voy de la casa cuando terminó la película...

Pero nada, no se dejen engañar por este último párrafo: sólo véanla. Y si consiguen una entrada para verla en el teatro, véanla de nuevo. Pero no se la pierdan. No hagan como yo y no dejen que esta pequeña joya del cine y teatro independiente norteamericano escape de sus manos.

No se arrepentirán de haber conocido a Hedwig. Créanme. ¿Acaso no les cae bien desde el saludo una persona que es expulsada de la universidad por proponer de tema de tesis un estudio de la influencia de la filosofía alemana en el rock n' roll titulado "You, Kant, Always Get What You Want"? ¡Hedwig, dónde estás para darte un abrazo!

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Y ahora veamos si alguien se anota para acompañarme a tachar una segunda película de mi lista: The Rocky Horror Picture Show. Ya perdí mi virginidad con Hedwig, ahora quiero hacerlo con Rocky (whatever that means!)

jueves, noviembre 09, 2006

Mariposa Negra


Francisco Lombardi nos sumerge en esta historia, basada en la novela "Grandes Miradas" de Alonso Cueto que nos envuelve en la búsqueda de la verdad sobre el asesinato del juez Guido Pasos a manos de la mafia. Las líneas a continuación tienen información que podría considerarse spoiler. No digan que no les dije. En caso contrario acompañenme a traves de Mariposa Negra narrada en tercera persona a través de Angela, testigo inmutable de las aventuras y desventuras de una profesora que se entregará en cuerpo y alma por limpiar el nombre de su fallecido novio.

La profesora de primaria Gabriela y un grupo de estudiantes parte de noche hacia Nazca para una excursión (*), en la mañana del día siguiente y mientras aun pensaba en sus planes de matrimonio y lo bonito que se verán las 1000 mariposas recibe una horrible noticia : su novio Guido Pasos juez ha sido hallado muerto.

En un acto de arrebato abandona el barco.. digo el carro y regresa a la capital tomando el primer bus que se le cruza en su camino (**). Unas horas más tarde y en Lima Gabriela ingresa a la morgue para el penoso procedimiento del reconocimiento del cadaver (***).

Las cronicas amarillistas comienzan a contar otra historia: Juez marica muere en orgía. Comienza una incesante búsqueda por la verdad

Gabriela enfrenta al director de un diario amarillista "El Papi" y eso dará pie a que conozca a la primera clave del rompecabezas: Angela, reportera que se convertirá en testigo inmutable de su búsqueda. Que sin proponerselo será de gran ayuda al lograr tener acceso a un soplón con un video.

Video de la muerte
En el video Guido Pasos es torturado y asesinado por un matón del gobierno. Gabriela sigue su transformación y decidida va en su búsqueda dispuesta a seducirlo porque debe ver lo ultimo que vio su novio.

Y lo logra encontrar y lo logra deducir y la oscura situación termina en un asesino asesinado y una mujer determinada a seguir adelante. Pero lo que sigue es aun peor, el asesino es Montesinos y debe acercarse a él, y no dudará en seducir a la proveedora de chicas (Yvonne Frayssinet).

Detalles:
* Considero una metida de pata contar 8 horas de viaje desde Lima hacia Nazca en un bus escolar, y la verdad me distrajo bastante la idea de llevar niños en un viaje tan largo, desnaturalizada la profesora Gabriela.
** Y cuando me habia olvidado del tema del viajecito de noche, Gabriela toma un bus de retorno y llena en menos de lo que canta un gallo.
*** Debe tratarse de una dramatización para el apoyo de la transformación de Gabriela, porque en otros casos el padre que estuvo primero en la escena del crimen y en la morgue ya habia reconocido el cadaver. Ademas no se permite el ingreso a esa area, y el reconomiento se hace mediante fotografía.

No me gustó la pelicula, o más bien no me gusto como el personaje se come a Melania Urbina y es que puede encarnar a un mujer fatal pero no a un personaje con matices y más complejos.

Yvonne Frayssinet (Dotty) haciendo de poderosa-glamorosa-lesbiana-parte de la mafia es mas convincente, aunque a veces le sale lo mamá buena pero estoy seguro que el guion asi lo contaba, porque ni los malos son malos, y es que cuando te imaginas a un corrupto dueño de un periódico amarillo (Gustavo Bueno), no te lo puedes imaginar siendo también apapachador con su agarre de turno.

Pero no me puedo olvidar de Angela (Magdyel Ugaz), que como facha se convertirá en la que narre la historia, fria, inexpresiva hundiendo más la historia que puntos buenos ha tenido pero que ni la edición han podido salvar.

Lombardi debió ser mas arriesgado y pensar en que "Hay que ser bien pendejo para estar en este negocio" y los personajes debian transmitir eso, sin escrupulos, crueles y viles como las novelas más oscuras de detectives que el cine peruano pueda narrar, sino serán solo una sombra de los personajes reales que inspiraron el drama.

Datos:
Melania Urbina le ha valido el premio Mejor actriz en el Festival Cinematográfico de Montreal
Trailer en YouTube

jueves, noviembre 02, 2006

Akira: Un clásico del anime japonés

Antes de comenzar a contarles sobre Akira, debo confesar que soy poco versada en animes japoneses y si terminé viendo esta película es porque me informaron que era un MUST de la cinematografía japonesa. Habiéndola visto, pienso que tienen razón. Akira, una película animada de 1988, parece bastante adelantada a su época. Si me hubieran dicho que la produjeron este año, yo me la hubiera creido.

La historia comienza con un prólogo que anuncia el final de Tokio bajo la 3era Guerra Mundial en 1988 (mismo año de producción de la película). De esta manera, la película empieza tres décadas más tarde en la ciudad de Neo Tokio, una urbe violenta, controlada por los militares, en donde subsisten separados dos subgrupos rebeldes y alborotadores: las pandillas de jóvenes motociclistas y los seguidores de Akira.

¿Qué es Akira? En la película se explica que es una especie de energía, de poder y se sobreentiende que probablemente fue lo que acabó con Kioto. Los restos de Akira son guardados celosamente por los científicos militares, quienes en el presente continúan haciendo pruebas con otros seres humanos que tienen poderes psíquicos. Las representaciones de estos seres son realmente perturbadoras, al menos para mí: niños azules avejentados. Creepy.

La pandilla de motociclistas de Kaneda (el personaje que aparece en el afiche) entra en el juego cuando uno de sus compañeros, Tetsuo, es secuestrado por los militares... No cuento más de la historia para no caer en el spoiler y porque creo sinceramente, que ésta, es una película que los cinéfilos deben ver cuando tengan la oportunidad.

Se dice de Akira, que es la inspiración de los hermanos Wachowski para The Matrix. No es difícil vislumbrar como esta pesadilla animada llamada Akira sirvió de influencia para esa y otras películas de corte futurista, en donde los seres humanos están sometidos a fuerzas que no puede controlar.

Me gustó mucho el nivel de detalle de las animaciones y los efectos de tercera dimensión, dignos del siglo XXI. Las escenas de explosiones son visualmente impresionantes.

Akira, como muchos animes, está basado en la novela gráfica (manga) de 2,000 páginas de Katsuhiro Otomo, el mismo director del film.

Ojo: Ya lo dije antes y lo repito ahora, animación no significa por defecto que esté dirigido a un público infantil. Akira es una película bastante fuerte y violenta, no apta para niños.